Recibí el instante con una amargura agotadora mezclada con una alegría ilimitada, al fin el miedo se desvanecía porque el suceso se hacia realidad y me sentía en la capacidad de enfrentarlo.
-Siento que lo nuestro no tiene sentido.
Ahhhh! Esas siete palabras ya existían en mi cabeza desde hace bastante, así que con una sonrisa de odio infinito y con un orgullo que llegaba hasta los confines del espacio me voltee sin decir palabra y susurre que era completamente natural que la mierda no tuviera sentido para nadie. Creo que alcance a ver su cara de asombro mientras me alejaba por la calle atestada de personas vestidas en traje dirigiéndose hacia sus casas luego de una larga jornada de trabajo, hasta se me antojo graciosa la escena y pensé que seria perfecta para una de esas películas de amor, la diferencia radicaba en que yo no volvería como un bastardo como el que dejaba a mis espaldas.
Ahhhh! Esas siete palabras ya existían en mi cabeza desde hace bastante, así que con una sonrisa de odio infinito y con un orgullo que llegaba hasta los confines del espacio me voltee sin decir palabra y susurre que era completamente natural que la mierda no tuviera sentido para nadie. Creo que alcance a ver su cara de asombro mientras me alejaba por la calle atestada de personas vestidas en traje dirigiéndose hacia sus casas luego de una larga jornada de trabajo, hasta se me antojo graciosa la escena y pensé que seria perfecta para una de esas películas de amor, la diferencia radicaba en que yo no volvería como un bastardo como el que dejaba a mis espaldas.
Comenzaba a llover así que abrí mi sombrilla y emprendí una carrera desbocada hacia el metro antes de tener la oportunidad de atrapar un resfriado. Tenia una pinta horrible, con mi típico mechón en la cara, pequeño rebelde que me causo horas frente al espejo experimentando diferentes peinados para terminar de la misma manera, finalmente me di por vencida y decidí que era mejor dejar el tema del cabello a un lado, ni arreglada me veía bien, en fin. Tuve que ir de pie, ya que, como se acostumbraba, los vagones se atestaban a esas horas y era prácticamente imposible conseguir un asiento, y mientras la lluvia golpeaba contra la ventana me dí cuenta que aquel orgullo y aquella dicha que me invadía hace unos minutos cuando deje a un lado el infierno que me atormento por 6 meses, se desvanecía para dar espacio a ese vacío tipico de chica enamorada que termina sola sin su príncipe azul, y el resto es historia... Las lagrimas comenzaron a resbalarse por mis mejillas para caer en el gorro de una niña sentada en frente a mi, la historia de mi vida, otro poquito de mi mar interno se desboca por mis ojos a causa de un encanto, una oveja que termino convertida en lobo feroz...